El auge de los rascacielos verdes

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IMAGEN DEL PROYECTO AIRSIDE CORTESÍA DE SNØHETTA

El proyecto Airside

La construcción de rascacielos se encuentra en una encrucijada. Desde hace mucho, los rascacielos han sido sinónimo de la densidad y el dinamismo de la vida urbana, sin embargo, se han ganado una mala reputación por su negativo impacto ambiental y alto consumo de energía. Pero algunas estructuras innovadoras apuntan en una dirección diferente.

Con 200 metros (656 pies) de altura, el proyecto Airside de Snohetta personifica estas fuerzas en conflicto. Una vez terminado en 2022, Airside será un rascacielos de uso mixto con un diseño eficiente en términos energéticos y además tendrá terrazas y plazas cubiertas de plantas y árboles, sin embargo, requerirá de toneladas de metal y vidrio para su construcción.

En términos de sostenibilidad, “debemos revaluar cómo construimos en términos generales y, ciertamente, cómo construimos edificios de altura”, sostiene Robert Greenwood, Socio y Director Ejecutivo de Snohetta, una firma noruega de arquitectura y diseño, en Hong Kong.

La construcción y operación de edificios representa más de un tercio del consumo de energía del mundo y cerca de 40% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero, según la Agencia Internacional de la Energía.

Normalmente pensamos en la huella de carbono de los edificios en términos de la energía que utilizan después de que se construyen. Pero eso es solo una parte de la historia. También resultan significativos los recursos requeridos para construirlos —lo que se denomina ‘energía incorporada’. La producción de concreto y acero inyecta cantidades gigantescas de gases de efecto invernadero a la atmósfera.

Aunque el sector de la construcción, en general, ha avanzado hacia una mayor sostenibilidad, “no hemos visto mucho de eso en el sector [de los edificios] de altura”, explica Greenwood.

Por un lado, la inmensa presión financiera involucrada en la construcción de rascacielos ha evitado que los equipos de proyecto adopten métodos más innovadores. “Con los altísimos valores de los terrenos, existe mucha presión por sacar el mayor provecho a estos proyectos”, dice Greenwood. “La sostenibilidad se ha perdido debido a que las presiones comerciales son tan reales”.

Pero eso está comenzando a cambiar, observa, a medida que los métodos de construcción sostenibles se han vuelto menos costosos y más eficientes.

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