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Prueba orbital

Mientras las startups lanzan más satélites, los equipos se enfocan en buscar eficiencias

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FOTOGRAFÍA CORTESÍA DE ROCKET LAB

El primer lanzamiento orbital de Rocket Lab en Mahia, Nueva Zelanda

Hay algo de congestión allá arriba. En lo que ha terminado siendo otra carrera espacial impulsada por la privatización, las startups están lanzando proyectos para poner más satélites en órbita alrededor de la Tierra. Una mayor cantidad de satélites cercanos a la Tierra puede mejorar la conectividad de Internet en lugares sin servicio. También puede aumentar la velocidad de la transferencia de datos desde arriba, lo que constituye un atractivo para ciertos sectores, como el del comercio financiero que depende de conexiones más rápidas.

SpaceX lanzó 60 satélites en mayo, una parte de los 13.000 satélites de órbita baja autorizados por la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de Estados Unidos. Los satélites forman parte de un plan de la empresa para proporcionar y vender Internet de alta velocidad a clientes de todo el mundo. Amazon, mientras tanto, se encuentra solicitando autorización a la FCC para lanzar 3.236 satélites para su propio proyecto de Internet con el que pretende entrar en competencia. En junio, Rocket Lab lanzó su séptimo cohete Electron desde Nueva Zelanda. El cohete Electron de 17 metros (55,8 pies) cargaba pequeños satélites para clientes que incluyen el Comando de Operaciones Especiales del gobierno de EUA y el Programa Espacial de Melbourne.

Reducir, reciclar

El principal desafío para los equipos de proyecto es doble: encontrar maneras de reducir costos y no contaminar el espacio con aún más chatarra mediante lanzamientos fallidos. En general, el aumento de satélites puede aumentar el riesgo de congestionar la órbita de la Tierra con tráfico y chatarra que, entre otras cosas, puede obstaculizar la visión del espacio tanto para observadores casuales como para los astrónomos.

Para Rocket Lab, las pruebas son críticas para lograr sus objetivos, señala Morgan Bailey, Directora de Comunicación de Rocket Lab en Auckland, Nueva Zelanda. Poner en órbita el primer vehículo de lanzamiento de la empresa en enero de 2018 “fue consecuencia de años de investigación, desarrollo, pruebas y más pruebas —y después algunas más”, afirma. “Cada elemento individual debe funcionar correctamente o todo puede salir mal”.

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—Morgan Bailey, Rocket Lab, Auckland, Nueva Zelanda

Por ejemplo, SpaceX perdió contacto con tres satélites poco después de su lanzamiento. “Hay una gran cantidad de nueva tecnología involucrada y es posible que algunos de estos satélites puedan no funcionar y, de hecho, una pequeña posibilidad de que ningún satélite funcione”, señaló el fundador y CEO de SpaceX, Elon Musk, en una conferencia de prensa.

SpaceX ha planeado sacar de órbita dos satélites en funcionamiento como forma de disminuir la congestión. La empresa piensa poner a prueba las capacidades de los satélites de ser atraídos hacia la atmósfera terrestre y desintegrarse —una característica necesaria que hará posible que los satélites desaparezcan del espacio una vez que dejen de ser necesarios.

Ahorro espacial

La disminución de costos es un objetivo aún más prioritario. Aunque alguna vez eran necesarios millones de dólares estadounidenses para lanzar cualquier elemento al espacio, Musk ha informado con gran audacia a los inversionistas que su empresa busca disminuir el costo por satélite a USD 150. Para Rocket Lab y otras empresas, la iteración rápida está ayudando a los equipos a encontrar nuevas formas de disminuir costos.

Originalmente, Rocket Lab había considerado utilizar cada cohete Electron una sola vez. Sin embargo, durante las pruebas, el equipo se percató de que la recuperación del cohete por medio de un helicóptero podría evitar potenciales daños causados por el retorno a la Tierra y el golpe del cohete al estrellarse contra la superficie. La reutilización de los cohetes, indica Bailey, disminuirá significativamente el costo por misión.

Dos maneras adicionales a través de las cuales Rocket Lab espera reducir sus costos a la vez que aumenta el número de satélites lanzados: incluir más satélites en cada lanzamiento y realizar lanzamientos más frecuentes. La empresa ha planificado realizar lanzamientos mensuales durante el resto del año y está construyendo un segundo sitio de lanzamiento en el estado de Virginia, EUA, para lograr su objetivo final de realizar lanzamientos semanales.

“Para hacer eso, necesitábamos diseñar vehículos de lanzamiento que pudieran construirse y despegar a un ritmo sin precedente”, explica Bailey.

Esta necesidad impulsó a los diseñadores e ingenieros de Rocket Lab a incorporar la impresión 3D en las estructuras y motores de los cohetes. “Los motores Rutherford de la empresa ahora tienen más componentes impresos en 3D que cualquier otro motor de cohete del mundo”, dice Bailey, “incluidos la cámara de combustión, los inyectores, las bombas y las válvulas principales de los propulsores. Los equipos pueden imprimir los componentes de los motores en solo 24 horas”.

“Nuestra rápida capacidad de respuesta y nuestros lanzamientos frecuentes están disminuyendo el costo para que las empresas pequeñas de satélites puedan ponerlos en órbita”, concluye. —Ambreen Ali

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