Reconstrucción del complejo de la mezquita de Al Nuri: Por usar la arquitectura en la recuperación económica y emocional de una comunidad

2021 MIP #18

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IMAGEN CORTESÍA DE SALAH HAREEDY, KHALED EL-DEEB, SHERIF FARAG Y TAREK ALI

Después de que el gobierno iraquí recuperó Mosul de ISIS en 2017, se encontró con estructuras destruidas y dañadas en toda la ciudad. Cuando el equipo comenzó a restaurar la mezquita de Al Nuri en Mosul de casi 850 años de antigüedad, sabían que debían ir más allá de lo material y abordar también la recuperación emocional de los residentes.

“Los monumentos son muy importantes en el proceso de recuperación porque representan los valores y la identidad de la comunidad”, afirma Maria Rita Acetoso, conservacionista y Directora de Proyecto Senior de la UNESCO, que guía el proyecto de restauración de hitos históricos en Mosul. “Las nuevas generaciones que crecen en un contexto de extremismo, violencia o conflicto suelen tener cierta desconexión con su propia identidad e historia y los proyectos de restauración pueden propiciar una reconexión”.

La reconstrucción de la mezquita es parte de una iniciativa mayor lanzada por la UNESCO en 2018 para revivir el tejido histórico, educativo y cultural de Mosul. Lo principal es revivir la mezquita, un proyecto financiado por los Emiratos Árabes Unidos y guiado por la UNESCO con el apoyo del Ministerio de Cultura iraquí y Sunni Endowment.

Con tanto daño —y tanto significado en juego— el equipo dividió el proyecto de Al Nuri en iniciativas paralelas. Mientras un equipo reimagina el extenso complejo de la mezquita, otro reconstruye su emblemático minarete Al Habda.

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—Maria Rita Acetoso, UNESCO

La UNESCO lanzó un concurso mundial para el diseño del complejo y un jurado independiente seleccionó la propuesta de un equipo de arquitectos egipcios inspirada en el verso coránico “…y os congregamos en pueblos y tribus para que se conozcan unos a otros”. Aunque la fase de diseño se retrasó en junio tras la muerte de uno de los arquitectos principales, Salah El Din Hareedy, a causa del COVID-19, el equipo mantiene su compromiso de restablecer la conexión estética y espiritual de la mezquita con los residentes.

“No se trata solo de la autenticidad e integridad de los materiales, sino también de reconstituir una imagen que se ajuste a la memoria de la comunidad que, en definitiva, mantendrá y usará el monumento histórico reconstruido”, afirma Acetoso.

El complejo incluirá patios, un anfiteatro y un nuevo Instituto de Arte y Arquitectura Islámicos. Una amplia plaza pública ofrece espacio compartido para los residentes y los visitantes no musulmanes. Por diseño, la entrada principal de la mezquita se abre hacia una calle que históricamente ha conectado a las comunidades musulmana, cristiana y judía de Mosul.

Los líderes del proyecto están centrados en colaborar con los interesados locales para crear confianza en la renovación y garantizar el interés a largo plazo de la comunidad en mantener la mezquita, señala Acetoso. Por eso, cuando algunos arquitectos iraquíes criticaron públicamente el diseño por no ser lo suficientemente fiel a la arquitectura islámica, la UNESCO se reunió con representantes del grupo para considerar cambios.

“Cuanto más podamos involucrarlos en cualquier paso del proceso, más se sentirán identificados”, agrega.

En la primera fase del proyecto, cuando se estaban retirando los escombros, el equipo solicitó al Ministerio de Cultura que enviara arqueólogos al sitio para recolectar y rescatar fragmentos históricos que se pudieran reintegrar en el proceso de construcción.

El equipo de la UNESCO también formó un comité técnico con especialistas en ingeniería, restauración, arquitectura, paisaje y arqueología de la Universidad de Mosul que se ha reunido al menos cada trimestre desde las primeras fases del proyecto. Los líderes del proyecto también han alentado la participación activa de trabajadores iraquíes. Por ejemplo, los planes prevén reconstruir el minarete donde estaba, sobre las bases que aún siguen en pie. Por ello, la UNESCO envió al ingeniero estructural italiano Stefano De Vito a evaluar materiales y a capacitar después a ingenieros locales para que realicen las tareas posteriores.

Cuando el equipo debió instalar una red de sensores en el minarete, Acetoso aprobó un plan para capacitar a trabajadores locales para realizar la tarea, aunque eso agregó una semana al proyecto.

¿El beneficio? Más entusiasmo por el proyecto y un mayor sentido de responsabilidad entre los interesados locales, afirma Acetoso. “Se trata de crear empleos, de ayudar a las personas a comprender que la cultura puede ser una fuente de ingresos y también de aumentar sus habilidades y competencias, lo que se relaciona con la sostenibilidad de lo que estamos haciendo”.

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