Project Management Institute

Riesgos elevados

Ante la amenaza constante de inundaciones en las ciudades costeras, los líderes de desarrollo urbano priorizan los proyectos de resiliencia

POR RYAN NILSSON

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FOTOGRAFÍA DE JAIMIE TUCHMAN/ISTOCK/GETTY IMAGES PLUS

Long Island, Nueva York, EUA

Desde que los humanos han construido ciudades, han migrado hacia las costas en busca de alimento, facilidad de transporte y un sinnúmero de beneficios ecológicos. La Organización de las Naciones Unidas estima que hoy son más de 2 mil millones de personas las que viven a 100 kilómetros (600 millas) de la costa. Y algunas de las ciudades más grandes del mundo son costeras, como Tokio, Japón; Mumbai, India; Lagos, Nigeria y Nueva York, en el estado de Nueva York, EUA.

Sin embargo, esa preferencia ahora está poniendo en peligro a muchos. El aumento del nivel del mar está causando estragos, desplazando a miles de residentes y generando pérdidas económicas por millones de dólares estadounidenses, según el Informe de riesgos globales 2020 del Foro Económico Mundial. Para el año 2050, se estima que al menos 570 ciudades y unos 800 millones de personas estarán expuestas a aumentos del nivel del mar y marejadas. Un estudio de octubre publicado en Nature Communications estima que la inestabilidad del nivel del mar en la Antártica este siglo podría provocar la inundación de áreas costeras en las que residen 480 millones de personas.

Fuente: Foro Económico Mundial

Si bien el desarrollo urbano se está adaptando de un millar de formas, lo que más se destaca es la adopción de la resiliencia; es decir, diseñar y ejecutar proyectos para que estos espacios públicos puedan resistir inundaciones y tormentas cuando sucedan, si es que suceden. El enfoque de la resiliencia, que aún da prioridad a la estética y la experiencia del usuario final en un espacio, queda de manifiesto en los proyectos de parques costeros. Estos desarrollos públicos protegen a la ciudad del mar y, a menudo, sirven como uno de los escasos espacios donde los habitantes urbanos pueden encontrar un respiro en un poco de naturaleza.

“Si trabaja de manera innovadora con estrategias resilientes, puede generar diversos beneficios: una ciudad más habitable, nuevos destinos sociales y urbanos, espacios multifuncionales, mejor comprensión y acceso a la naturaleza y un entendimiento vital de los desafíos que enfrentamos”, señala Lasse Vilstrup Palm, Socio y Jefe de Paisaje y Urbanismo de C.F. Møller Architects en Aarhus, Dinamarca.

La empresa de Palm está detrás del proyecto Stork Meadow en Randers, Dinamarca, programado para terminarse en 2021. La baja elevación de Randers hace que sea vulnerable a las inundaciones, una amenaza que se ha acrecentado en los últimos años debido a las fuertes lluvias y las inundaciones más frecuentes del río Gudena. La ciudad lanzó un concurso de diseño para un proyecto que pudiera equilibrar requisitos en tres frentes: planificación urbana para satisfacer las necesidades de expansión de la ciudad, adaptación al cambio climático para ayudar a mitigar el impacto de las inundaciones y conservación de la naturaleza para estabilizar el ecosistema local.

El equipo de Stork Meadow está utilizando elementos de resiliencia en todo el diseño del proyecto. El proyecto “Cloudburst routes” enviará el escurrimiento de aguas pluviales de los tejados, estacionamientos y caminos a cuencas purificadoras en las vegas del parque antes de regresar al río Gudena. A fin de evitar la acumulación de agua, se volvieron a diseñar los caminos del parque, que antes se habían construido con superficies no porosas que bloqueaban el drenaje natural. Y en todo el proyecto, el equipo priorizó el uso que las personas le darían al espacio: un nuevo dique entre el parque natural y el río cuenta con senderos ecológicos, una pasarela elevada que se extiende desde el pueblo a través de las nuevas vegas y una red de cuerda suspendida que invita a las personas a sentarse sobre la cuenca de agua y disfrutar la vista.

Enfocar el diseño del parque costero desde la perspectiva de la adaptación climática aumentó la complejidad, pero también las posibles recompensas, afirma Palm. “Creemos que los mayores beneficios se consiguen en áreas donde se encuentran los mayores valores económicos, además del riesgo más alto de perder valores urbanos, técnicos, sociales y de infraestructura”, señala. “Dentro de este complejo contexto urbano se pueden obtener múltiples beneficios derivados de una sola inversión en un proyecto”.

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—Lasse Vilstrup Palm, C.F. Møller Architects, Aarhus, Dinamarca

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FOTOGRAFÍAS CORTESÍA DE C.F. MØLLER ARCHITECTS

A la izquierda y aquí, el proyecto Stork Meadow en Randers, Dinamarca

COMBINACIÓN DE ESFUERZOS

En noviembre, el gobierno de Nueva York, Nueva York, EUA, aprobó planes para el proyecto de Resiliencia Costera del East Side (ESCR) de USD 1.450 millones. La enorme iniciativa mitigará la amenaza de futuras inundaciones al utilizar material de relleno para elevar East River Park entre 2,4 y 3 metros (8 y 10 pies) sobre el nivel del mar, a lo largo de un tramo costero de 3,8 kilómetros (2,4 millas). Los planes también implican la construcción de un sistema de barreras.

La planificación se remonta al huracán Sandy, que devastó la ciudad en el año 2012 y ha sido una de las tormentas más costosas que ha golpeado a Estados Unidos, causando daños estimados en USD 70 mil millones. Originalmente contemplado como un solo proyecto masivo y denominado BIG U Rebuild by Design, la iniciativa se convirtió en uno de dos proyectos independientes, junto con el proyecto de Resiliencia Costera del Bajo Manhattan.

“Son muchas las partes interesadas y los intereses que debemos negociar” en los proyectos públicos de áreas costeras, señala Simon David, líder del proyecto entre 2015 y 2018 y actualmente Director Fundador de la empresa de diseño y resiliencia OSD Outside en Nueva York, estado de Nueva York. “En mi opinión, esa es la gran característica que define a los proyectos de resiliencia costera”.

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—Simon David, OSD Outside, Nueva York, York, EUA

Para concretar los planes y obtener apoyo, el equipo de ESCR debió coordinarse con la alcaldía, además de los interesados de los departamentos de parques, transporte, diseño y construcción, planificación urbana y protección del entorno de la ciudad. Cada una de estas agencias tenía sus propios protocolos de comunicación y actualizaciones de estado, algo que es fundamental incorporar para mantener el impulso durante la planificación y el proceso de aprobación, relata David. “Creamos esta visión a la medida para la ciudad, pero puede sentirse como que debemos procesar esa visión a través de la ‘Máquina de Agencias de la Ciudad de Nueva York’ para poder presentarla en formatos conocidos”.

La burocracia no solo alarga los plazos, también puede obligarnos a reformular el alcance del proyecto. “Las regulaciones no siempre están alineadas con lo uno desea lograr”, comenta Edgar Westerhof, quien trabajó en el proyecto ESCR y es Director Nacional de Riesgo de Inundación y Resiliencia en la oficina de EUA de la empresa de diseño holandesa, Arcadis. “Debido a las regulaciones, a veces la mejor solución no siempre es la solución factible”.

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—Edgar Westerhof, Arcadis, Nueva York, Nueva York, EUA

Los líderes de proyecto también tendrán que ganar el apoyo de los residentes que desconfían de estos megaproyectos. Las reuniones del gobierno para hablar sobre ESCR generalmente estaban llenas de residentes ávidos de protestar contra el plan, algunos de los cuales formaron el grupo East River Park Action para organizar la oposición al proyecto. Y un informe realizado en octubre por la oficina estadounidense del Instituto Deltares de investigación del agua a nivel mundial, criticó la falta de información disponible públicamente sobre ciertos aspectos del proyecto. El informe argumentaba que “la transparencia del proceso de toma de decisiones de las agencias del municipio ayudaría a recuperar la confianza y a obtener el apoyo de la comunidad” y recomendaba a la ciudad establecer un grupo de asesoría comunitario para involucrar mejor a los residentes en la planificación y el diseño final del proyecto.

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El apoyo de los interesados es crucial en muchos planes de proyecto de este tipo. En Hoboken, New Jersey, EUA, priorizar el apoyo público ha sido fundamental en un proyecto dirigido a reconstruir y reforzar la infraestructura de la ciudad después del huracán Sandy, relata Daniel Pittman, ex Director de Proyecto de la iniciativa Resistir, demorar, almacenar, descargar.

“Es probable que un proyecto de área costera sea más largo que la vida política del alcalde que lo aprueba”, señala Pittman, que actualmente es socio de TAD en Nueva York, Nueva York. “Tener el apoyo de un amplio sector de la comunidad asegurará que la voluntad política se mantenga durante el transcurso del proyecto”.

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—Daniel Pittman, TAD, Nueva York, Nueva York, EUA

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PROYECTO RESILIENCIA COSTERA DEL EAST SIDE IMAGEN CORTESÍA DE LA OFICINA DE RECUPERACIÓN Y RESILIENCIA DE LA CIUDAD DE NUEVA YORK RESISTIR, DEMORAR, ALMACENAR, DESCARGAR IMÁGENES CORTESÍA DE OMA

Representación del proyecto Resiliencia Costera del East Side en Nueva York, Nueva York, EUA. A la derecha, dos vistas del proyecto Resistir, demorar, almacenar, descargar en Hoboke, New Jersey, EUA.

Los líderes de proyecto deben encontrar una manera de alternar entre los detalles altamente técnicos del proyecto y brindar acceso público a una información que sea fácil de comprender. Para encontrar ese equilibrio “nuestras presentaciones eran muy gráficas y asequibles”, sostiene. “Nos enfocamos en presentar las grandes ideas y su impacto. Se acerca más a una presentación en Power Point que a una tesis científica”.

El proyecto Resistir, demorar, almacenar, descargar busca reforzar la resiliencia de la ciudad al fusionar infraestructura dura (como diques) con infraestructura blanda (como parques). El plan incluye muros de contención capaces de proteger sitios de alto riesgo a lo largo de la ribera, una red de parques y humedales destinados a actuar como esponja para evitar el desbordamiento del sistema de alcantarillado y un sistema de cisternas subterráneas y cuencas de retención, además de bombas para contener la inundación y luego enviar el agua de regreso al río.

En los eventos educacionales a los que se invitó a la comunidad, Pittman se apoyó en analogías. Por ejemplo, relacionó el concepto de una tormenta que ocurre 1 vez cada 100 años con la probabilidad de algunos juegos de cartas. Y al final de cada sesión, los residentes recibían folletos (con un glosario de términos) para que pudieran revisar más detalles del proyecto por su cuenta.

ZONAS PELIGROSAS

Aunque los directores de proyecto siempre pueden aprovechar las lecciones aprendidas de proyectos similares, cuando se trata de diseños técnicos y detalles de ingeniería, no queda duda de que el plan de cada proyecto debe adaptarse a su entorno local, señala Marten Hillen, responsable del agua en el proyecto Resistir, demorar, almacenar, descargar y Director Regional de Consultoría de Ingeniería de Royal HaskoningDHV, en Stillwater, Oklahoma, EUA. Hillen ha trabajado en proyectos de desarrollo urbano resiliente en todo el mundo, como en Singapur, Países Bajos y Estados Unidos. Señala que los directores de proyecto deben tomarse el tiempo de comprender la perspectiva de la comunidad, además de su historia con respecto al desarrollo urbano y la resiliencia.

Por ejemplo, en los Países Bajos estos proyectos tienen un largo historial de obtención de beneficios, agrega Hillen, y los residentes conocen bien las ventajas propuestas.

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Últimamente, Singapur le ha dado mucha importancia a la seguridad frente al aumento del nivel del mar y ha establecido estrictos requisitos para sus proyectos de áreas costeras.

Uno de estos proyectos es el desarrollo de un pólder (tierras bajas que se le han ganado al mar) en el extremo noroeste de Pulau Tekong, una isla justo al noreste del territorio continental de Singapur. Hillen trabajó como Director Técnico en el proyecto, que se inició en 2008 y se espera que termine en 2022. En lugar de utilizar el método tradicional de rellenar con arena, el equipo optó por crear un dique y una red de colectores, bombas de agua y canales. Una vez finalizado, el proyecto agregará unas 810 hectáreas (2.001 acres) a Singapur, además de un plan diseñado para disminuir los costos de construcción y aumentar la resiliencia ante futuras inundaciones. Es la primera vez que se implementará este método en Singapur.

“Los patrocinadores del proyecto querían una probabilidad muy baja de fallas y un estándar de seguridad muy alto, lo cual es excelente”, señala Hillen. “Pero también tiene implicaciones en el plan del proyecto. Hay que diseñar todo, incluso el pasto y las diferentes capas de tierra debajo del pasto, teniendo en cuenta la seguridad frente a las inundaciones”.

En San Francisco, California, EUA, el lodo es la máxima prioridad para los equipos que tienen la tarea de aumentar la resiliencia de la ciudad contra el alza de las mareas y la amenaza de inundaciones causadas por terremotos. El Malecón del Embarcadero, de 100 años de antigüedad, se extiende por 4,8 kilómetros (3 millas) a lo largo del área costera de la ciudad y necesita una renovación urgente. En vista de ello, la ciudad inició un programa de USD 5.000 millones y 30 años para reforzar la resiliencia del área costera. Se espera que la construcción comience en 2023.

Un desafío: “Tenemos suelos blandos en el área costera de San Francisco, llamados lodos de bahía”, señala Steven Reel, Director de Proyecto del Puerto de San Francisco. “Es difícil crear buenos cimientos donde los depósitos son profundos. Levantar la tierra, incluso en pequeñas cantidades, causa un asentamiento”.

El Malecón del Embarcadero original fue construido cavando una zanja en el lodo de bahía, de unos 30 metros (100 pies) de ancho y 9 metros (30 pies) de profundidad, que luego se rellenó con rocas. Encima se construyó un muro de hormigón, junto con pilotes de madera para crear el muelle. Pero para mitigar el riesgo de inundaciones más potentes y frecuentes se necesitan tecnologías y métodos nuevos. La bahía de San Francisco ha subido 20 centímetros (8 pulgadas) desde 1900 y los científicos predicen que podía levantarse 2,1 metros (7 pies) para el año 2100, según un informe de 2019 publicado por la Oficina del Analista Legislativo de California. “A largo plazo, invertir en I+D para encontrar soluciones innovadoras tiene el gran potencial de evitar daños costosos”, afirma Reel.

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FOTOGRAFÍA DE DIANEBENTLEYRAYMOND/ISTOCK/GETTY IMAGES PLUS

Área del Embarcadero en San Francisco, California, EUA

“Ahora estamos explorando muelles adaptables y muelles flotantes”, señala. “No es mucho más caro construir muelles nuevos a mayor altitud, pero lograr que se adapten de manera progresiva en el tiempo requiere un nivel de detalle nuevo e innovador que aún no existe, y eso aumenta los costos de diseño y construcción”.

PERSONAS, LUGARES Y COSAS

Cuando los proyectos deben entregar beneficios que duren décadas y proteger a miles de personas, los presupuestos deben analizarse con una visión más amplia y de largo alcance, señala David.

“Creo que vale la pena totalmente invertir lo que sea necesario para proteger a las comunidades”, señala, y también destaca que los proyectos de áreas costeras resilientes pueden y deben ser “más que un mero trabajo de ingeniería”.

En el ámbito técnico, el proyecto ESCR elevará un parque costero existente para proteger a los residentes contra inundaciones y el aumento del nivel del mar. Pero el parque existente también se transformará en un espacio comunitario que se adapte de manera más natural a su entorno y anime a los residentes a reunirse y entretenerse.

“Con esto, se fomenta una interacción más enriquecedora en el día a día de la comunidad, lo cual crea una mayor sensación de conexión entre las personas y el lugar”, sostiene David. Y fomentar estas relaciones interdependientes también puede ser un componente crucial para la resiliencia de la ciudad, agrega, puesto que si se produce una crisis, las personas estarán más inclinadas a cuidarse unas a otras.

“Cuando un espacio público se diseña de forma correcta, debe hacerle sentir que los demás son fundamentales para su supervivencia y no una amenaza”, señala David. “Por ello, las personas pasan más tiempo cerca de otras. Pasan más tiempo invirtiendo en el mundo que las rodea, en su entorno físico inmediato. Participan más en la conversación sobre cómo cuidarlo”. PM

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