Existe un secreto sucio detrás de muchas soluciones de limpieza tradicionales: cerca de 90% de una botella típica de producto de limpieza es agua, según Ellen MacArthur Foundation. Toda esa agua aporta peso y volumen, lo que significa que los barcos y camiones requieren más espacio para transportar los productos —utilizando más combustible y generando más emisiones de carbono. Y cuando esas botellas y tubos plásticos de un solo uso están vacíos, generalmente terminan en la basura.
Para disminuir el desperdicio medioambiental y reducir las necesidades de reciclaje, múltiples equipos de proyecto están entregando una nueva generación de productos de limpieza e higiene personal. El siguiente gran cambio: pedir a los consumidores que activen sus limpiadores agregando agua en casa.
La próxima ola
El equipo de proyecto detrás de Pärla —tabletas de pasta de dientes deshidratada aproximadamente del tamaño de un trozo de cereal— nació del hecho que cerca de 1.500 millones de tubos de pasta de dientes terminan en vertederos o en el mar cada año. Por ello, el equipo del Reino Unido adopto el requerimiento de que su producto no utilizara plástico. En su lugar, las tabletas se venden en un frasco de vidrio rellenable. Durante los últimos dos años, startups de productos de consumo como Blueland han implementado robustos portafolios de agentes de limpieza en base a tabletas (como jabón de manos, detergente de ropa, limpiador en spray) en envases rellenables. Y en septiembre, la marca internacional Seventh Generation develó su nueva línea de productos de limpieza en base a tabletas Zero Plastic, envasado en frascos de acero reciclado.
FOTOGRAFÍAS CORTESÍA DE PÄRLA TOOTHPASTE TABLETS (IZQUIERDA) Y SEVENTH GENERATION INC. (DERECHA)
Para eliminar completamente el uso del plástico, Seventh Generation reunió a un nuevo equipo de proyecto —apodado Equipo de la incubadora de crecimiento— que abarca envasado, formulación de productos, sostenibilidad, gestión de marca, perspectivas de clientes, cadena de suministro y finanzas. Luego, los patrocinadores del proyecto alentaron al equipo a ser ultra-ágiles en su enfoque. En lugar de utilizar un ciclo de desarrollo plurianual que comenzaba con investigación de mercado y grupos de enfoque (focus groups), se le entregó al equipo de proyecto un cronograma de solo un año para salir al mercado.
Un equipo pequeño y ágil “nos permite llevar una nueva idea al mercado rápidamente para lograr un aprendizaje del mundo real respecto de la idea, y luego iterar y optimizar”, declaró Kelly Murosky, Ingeniera Senior de Envasado de Seventh Generation, a Packaging World. El proyecto se lanzó en julio de 2019, la producción se inició en julio de 2020 y el producto llegó en septiembre. El equipo ya realiza una tormenta de ideas sobre futuras posibilidades, que incluyen la infraestructura para posibilitar el rellenado por parte de los consumidores.
Pruebas de agua
En Blueland, los ciclos de desarrollo de productos también se sitúan cerca de los 12 meses para I+D, aunque el cofundador y CEO Sarah Paiji Yoo, dice que cada proyecto terminado informa la planificación de proyecto de futuras iniciativas.
“Cada uno de los pasos del primer proyecto resultó ser mucho más difícil de lo anticipado —desde la formulación y el establecimiento de un proceso de fabricación único hasta descifrar cómo envasar las tabletas en papel”, indica Paiji Yoo, en Nueva York, Nueva York, EUA.
Por ejemplo, el caso de algo tan simple como las fragancias. La mayoría de los ingredientes de las aromas (tanto los aceites esenciales como las variedades sintéticas) solo se encuentran en forma líquida, por lo que el equipo del laboratorio debió descubrir una nueva forma de encapsular las fragancias en sílice. Al agregar agua, el sílice se disuelve y libera la fragancia. Encontrar un fabricante capaz de producir las nuevas tabletas exigió visitas al sitio de 50 fabricantes potenciales que iban desde los fabricantes estándar (medicamentos y lavandería) hasta los más creativos (una fábrica de dulces).
Sin embargo, Paiji Yoo también dice que algunos de los requisitos internos del equipo eran quizá demasiado exigentes. En un principio, por ejemplo, el equipo tenía el objetivo de crear tabletas de limpieza que se disolverían en agua casi instantáneamente. Durante los sprints de desarrollo, cuando las formulaciones iniciales tardaban 10 minutos o más en disolverse, el equipo temió el fracaso. Pero los focus groups mostraron que a los consumidores no les importaba esperar a que las tabletas se disolvieran.
Eso sirvió como un potente recordatorio, dice, que aun al trabajar en un ámbito nuevo donde la educación y la conciencia de los consumidores pueden ser una barrera, poner el producto en las manos del usuario final tato pronto como sea posible es un objetivo que vale la pena.