En los últimos 50 años hemos sido testigos de muchos avances e innovaciones tecnológicas en materia de exploración espacial. Pero durante gran parte de este periodo, la NASA no ha hecho variaciones en su traje de astronauta. Prácticamente intacto desde comienzos de la década de 1960, el traje fue diseñado según especificaciones para un hombre promedio a pesar del hecho de que más de 40 mujeres estadounidenses han tripulado un transbordador espacial o han estado a bordo de la Estación Espacial Internacional. Eso cambió a fines del año pasado, cuando la NASA dio los toques finales a un traje adecuado para todo tipo de cuerpos.
“Llevamos mucho tiempo trabajando en la creación de trajes espaciales que funcionen bien en la Luna y también en Marte”, señaló Amy Ross, Ingeniero de Trajes Espaciales del Centro Espacial Johnson de la NASA en Houston, Texas, EUA, a The New York Times.
La próxima expedición lunar, la misión Artemis III, adelantó hace poco su plazo de 2028 a 2024, lo que aceleró todos los preparativos del proyecto, incluido el rediseño del traje espacial. Se espera que la misión de 2024 lleve a la primera mujer a la Luna y también al próximo hombre.
La Unidad de movilidad extravehicular de exploración (xEMU, por su sigla en inglés) está diseñada para realizar actividades fuera de una nave espacial y busca otorgar más movilidad y comodidad. El equipo del proyecto adoptó un enfoque modular, con piezas que se pueden agregar y ajustar, además de una manera sencilla de ajustar o ensanchar el traje en el área del pecho y la cintura. Los ingenieros del equipo eligieron una tela sintética para el xEMU, similar a la de los trajes espaciales antiguos, pero incluyó actualizaciones de los componentes electrónicos, los filtros ambientales y los sistemas de control de presión según la nueva información que el equipo ha recopilado sobre el ambiente lunar. El traje puede resistir temperaturas entre -157 y 121 °C (-250 y 250 °F).
Un nuevo sistema de audio integrado en el traje incluye una serie de micrófonos activados por voz y ubicados en el área superior del torso que captan automáticamente la voz del astronauta. De esta manera, los astronautas pueden comunicarse con otros astronautas, miembros de la tripulación y el centro de control de manera más rápida y sencilla. “Necesitamos aprender a vivir y trabajar en la superficie de otro planeta por largos periodos de tiempo y para eso, necesitamos trajes espaciales”, señaló el administrador de la NASA, Jim Bridenstine, a un grupo de empleados de esta organización en octubre. —Amanda Hermans