Cuando las torres gemelas se derrumbaron en la ciudad de Nueva York el 11 de septiembre de 2001, el mundo miraba con espanto. El World Trade Center era un ícono mundial, un símbolo de logros modernos, así como un centro de oficinas muy activo ubicado en una de las ciudades más famosas del mundo. La reurbanización del sitio presentó enormes desafíos psicológicos, históricos y financieros, y hubo momentos en que parecía que la recuperación sería imposible. Sin embargo, el Plan Maestro de la Zona Cero finalmente superó todos los obstáculos prácticos y emocionales. Los equipos del proyecto respondieron a la destrucción con creación y construyeron un nuevo monumento extraordinario y relucientes rascacielos nuevos que no solo dieron nueva vida y energía a uno de los barrios más importantes de Manhattan, sino que llegaron a simbolizar la resistencia de la esperanza humana
Todos los ojos estaban puestos en la Zona Cero desde el principio, con frecuentes desacuerdos entre los diversos encargados de formular políticas locales y nacionales sobre prioridades y procesos. El arquitecto Daniel Libeskind, fundador del Studio Libeskind y planificador maestro de todo el complejo de 929.030 metros cuadrados (10 millones de pies cuadrados), inicialmente se enfrentó con el desarrollador del sitio Larry Silverstein y el diseñador de la torre, David Childs, Presidente Emérito de Skidmore, Owings & Merrill, sobre la visión creativa. Pero, en última instancia, los innumerables interesados encontraron una manera, luego de años de iteraciones y compromisos, de transformar los espacios vacíos de las torres gemelas en espacios sagrados.
El emblemático One World Trade Center de USD 3.800 millones, que se terminó en 2014, marcó una transición a un nuevo mundo posterior al 11-S. Fue uno de los primeros rascacielos de EUA en incorporar normas de seguridad más estrictas, como sistemas de rociadores mejorados, ascensores más rápidos y mejores vías de escape en caso de emergencia. El National September 11 Memorial & Museum de USD 700 millones también se inauguró en 2014, después de que el contratista principal, Lendlease, superara los retrasos causados por las tormentas de nieve y las inundaciones por huracanes. Aunque el plan original no destacaba a las personas que salvaron vidas, el sitio agregó un monumento para los trabajadores de rescate y recuperación en 2019.
“Millones de personas de todo el mundo visitarán este lugar y verán lo que hemos logrado”, dijo Neil Clarke, Director de Proyecto Senior y Vicepresidente de Lendlease, a PM Network en 2015. “Probablemente fue el proyecto más difícil en el que he trabajado, pero fue un honor ser parte de él”.
- 541,3 metros (1.776 pies): La altura de One World Trade Center es un guiño al año en que se fundó Estados Unidos. El arquitecto Daniel Libeskind leyó la Declaración de Independencia, la Constitución de los Estados Unidos y las obras de Walt Whitman y Herman Melville, como inspiración para su diseño.
- Buenas decisiones: Los cimientos de las dos torres originales permanecen como fuentes conmemorativas hundidas. El uso del agua ayuda a crear una barrera acústica entre el ruido de la ciudad y la tranquilidad reflexiva del espacio público de conmemoración.
- Inmersión profunda: La base de 57 metros (186 pies) de One World Trade Center contiene suficiente hormigón para llenar 60 piscinas olímpicas.
- Bases sólidas: El muro pantalla de las torres originales permanece expuesto dentro del museo conmemorativo del sitio. Si el muro existente se hubiese derrumbado con el resto de las torres, la capa freática circundante podría haber inundado el sistema de trenes subterráneos de la ciudad.
- Visión compartida: Con la sensación de que ningún edificio individual podría reemplazar las torres gemelas, la nueva Zona Cero enfatiza los espacios compartidos, evocando la conexión de las calles y los trenes subterráneos de la ciudad.
- Dejar una huella: Las dimensiones de la base de One World Trade Center replican las de los espacios de 19 metros cuadrados (204 pies cuadrados) de las torres gemelas originales.
- Acceso más fácil: La medida estándar del ancho de la escalera de One World Trade Center fue aumentada de 1,1 metros a 1,8 metros (44 pulgadas a 72 pulgadas) para reducir la congestión en caso de una emergencia. Otra escalera presurizada y un ascensor resistente al agua se restringieron solo para miembros de equipos de respuesta en casos de emergencia.
INFLUENCIA PERSONAL
Como aspirante a arquitecto, siempre admiré el World Trade Center original como un ícono estadounidense. Pero cuando puse un pie en el piso más alto de la torre norte antes de la víspera de Navidad de 1993, tuve una revelación. Me hizo preguntarme sobre los cientos de riesgos que los trabajadores de la construcción debieron haber enfrentado. Las posibilidades me sorprendieron y me llevaron a la dirección de proyectos.
Lamentablemente, estaba en Nueva York cuando las magníficas torres gemelas se derrumbaron después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. Lo imposible sucedió ante nuestros propios ojos y, todo lo que quedó, además de los escombros, el dolor y la tristeza, fueron muchos análisis de posibles escenarios. Esta tragedia puso de manifiesto el valor y la importancia de definir los riesgos desde el principio, sin importar el tamaño del proyecto, el nivel de impacto o la probabilidad de que ocurra. Esta es la lección aprendida del siglo, por muchas razones.
—Edgar Bonilla Torres, PMP, Director de Proyecto, Heliosolar, Bogotá, Colombia