Pocos lugares en el mundo enfrentan una situación más apremiante con respecto al agua que Israel, donde el líquido vital ha sido escaso por milenios. En 1998 sobrevino una nueva crisis. Israel, como gran parte de la región mediterránea oriental, sufrió su peor sequía en 900 años.
Para superar esta inseguridad con respecto al agua, la Administración de Desalinización del Agua (WDA) del gobierno israelí puso en marcha un enorme programa a comienzos de siglo, destinado a construir plantas de desalinización en todo el país. Pero la simple aprobación de la construcción no era suficiente. Las plantas también debían ser rentables y ecológicas, o corrían el riesgo de exacerbar el cambio climático que había empeorado la escasez de agua de la región inicialmente.
La planta de desalinización de Sorek representa la joya del programa y se basa en décadas de investigación e innovación. Financiada, construida y operada por un consorcio seleccionado por la WDA y dirigido por IDE Technologies, es la instalación más grande que existe de osmosis inversa (un proceso que separa el agua salada del agua potable a través de filtración por presión y membranas). El proceso de filtración no usa químicos y ha reducido los costos casi en un tercio desde la década de 1990.
“La planta de desalinización de Sorek representa el pináculo de la seguridad del agua en Israel”, afirma Michael P. Tramer, Vicepresidente de Ventas y Marketing de IDE Technologies. “La planta establece diversos puntos de referencia importantes para la industria en tecnología de desalinización, capacidad y costo del agua”.
Construida en la costa del Mediterráneo, aproximadamente a 15 kilómetros (9,3 millas) al sur de Tel Aviv, Israel, Sorek inició sus operaciones en 2013, dos años después del comienzo de la construcción. Y no podría haberlo hecho en un mejor momento. Solo en los últimos 30 años, el suministro natural de agua de Israel ha declinado en 20%. Ya en 2018, los lagos, lechos y acuíferos del país se encontraban en su punto más bajo en 100 años. Actualmente, la planta de Sorek puede suministrar agua potable a aproximadamente una quinta parte de la población de Israel. El programa en general también fue un éxito rotundo: en 2018, la mayor parte del agua potable de Israel provenía de plantas de desalinización.
Innovación para beber
A PASO LENTO
La planta extrae agua del mar Mediterráneo a unos 2,4 kilómetros (1,5 millas) de la costa. Para evitar poner en peligro la vida marina y para minimizar la contaminación acústica, la succión de las tuberías de admisión funciona de forma muy lenta, a 0,15 metros (5,9 pulgadas) por segundo. La gravedad lleva el agua a través de tuberías subterráneas hasta una serie de filtros y purificadores. El equipo usó un método de hincado para instalar las tuberías que permitió producir un impacto mínimo en el medio ambiente y en el lecho marino, generar menos emisiones y prolongar la vida útil de las tuberías.
FILTROS GEMELOS
La planta posee dos instalaciones idénticas para la ejecución de tratamiento previo. Uno de los principales avances de IDE Technologies corresponde al tratamiento de aguas sin uso de productos químicos. Filtros de gravedad que contienen gravilla, arena de cuarzo y antracita separan las partículas no deseadas. El agua marina filtrada se bombea hacia la sección de osmosis inversa a través de bombas de carga de baja presión.
SIN SAL
Con la desalinización por membrana, el agua de mar pasa por las tuberías bajo presión y el agua dulce es forzada a pasar por las membranas, mientras el agua más salada queda retenida. La mayoría de las plantas de osmosis inversa tiene membranas horizontales, con un espacio promedio de 20,3 centímetros (8 pulgadas) entre ellas. Sorek fue la primera planta de gran tamaño en usar tubos de presión de 40,6 centímetros (16 pulgadas) de diámetro, que además están dispuestos de forma vertical y por ende, requieren menos material para sostener la estructura. Ambas decisiones contribuyeron a disminuir el costo final del proyecto y la huella ambiental de la planta.