Al crecer en la República Dominicana, Rainier Mallol y su familia convivían con la fiebre del dengue, una enfermedad infecciosa que se ve empeorada por su imprevisibilidad. “El problema con el dengue es que no sabemos dónde y cuándo se presentará, por lo que tomamos decisiones infundadas”, señala.
Mallol, consultor de TI durante sus años universitarios, fue aceptado en un programa de estudios de posgrado de la NASA dirigido a personas que buscan ayudar al mundo a través de la innovación. En su primera clase en la agencia espacial estadounidense, conoció a un médico con el cual se asoció para crear un prototipo de inteligencia artificial (IA) que combinaba análisis de datos con epidemiología para predecir brotes de enfermedades infecciosas.
Luego de que su concepto fuera nombrado mejor proyecto, ambos fueron invitados a Brasil para implementar un proyecto piloto, que predijo los próximos brotes de dengue con un 80 % de precisión. Ese primer proyecto maduró hasta convertirse en una empresa llamada AIME, Artificial Intelligence in Medical Epidemiology. Durante las Olimpíadas de Verano 2016, el gobierno brasileño invitó a Mallol y a su creciente equipo a que ayudaran a rastrear y controlar el virus Zika.
Mallol, que aún no cumple los 30 años, ahora trabaja con el gobierno de la República Dominicana para proporcionar observaciones basadas en datos que ayuden al país a manejar la crisis de COVID-19. Es solo la manera más reciente en que busca lograr su objetivo de “ayudar a las personas sentándose a la mesa y abordando los problemas de forma diferente”.
¿Cuál es la habilidad indispensable para tener éxito en la era de The Project Economy?
La habilidad de vender una idea. La gente tiende a confiar en las personas más que en los proyectos, e incluso la mejor idea necesita personas que logren llegar a quienes pueden convertirla en realidad.