El palacio de Versalles no había presenciado tanta intriga y tanto drama desde la época de María Antonieta. Más de un siglo y medio después del mandato de esta reina aficionada a la moda, todos los expertos mundiales del estilo se reunieron para ser testigos de lo que se conoció como la “Batalla de Versalles”. En lugar de bayonetas y tricornios, en este enfrentamiento se usaron lentejuelas y boas de plumas, y los contendores eran cinco excelsos diseñadores franceses contra cinco startups de Estados Unidos. Para cuando cayeron los últimos vestigios de brillantina esa noche de noviembre de 1973, los principiantes habían derrotado a los expertos, lo que inició un cambio importante en el sector, con una orientación hacia diseños más prácticos y escenarios sin límites.
Hasta ese momento, los desfiles de moda eran más bien eventos triviales a los que asistían principalmente periodistas. Eso cambió por completo después de esta batalla campal. El evento fue concebido por Eleanor Lambert, una publicista de moda estadounidense e inventora de la International Best-Dressed List, con la ayuda del curador francés Gerald Van der Kemp y la representante de la alta sociedad de París, Marie-Hélene de Rothschild. Comenzó como un evento de recaudación de fondos para el Palacio de Versalles, que necesitaba una renovación de USD 60 millones. También fue un truco publicitario. La Batalla de Versalles fue una victoria en dos sentidos: se reunieron cerca de USD 280.000 para la restauración del legendario hogar del rey Luis XIV y el proyecto atrajo a 800 miembros de la elite social y artística del mundo, entre otros la princesa Grace de Mónaco, Elizabeth Taylor y Andy Warhol.
Asistieron para ver un espectáculo y eso obtuvieron. El equipo francés llevó la suntuosidad, con diseños de pasarela que incluían un Bugatti con la longitud de una limusina, de Yves Saint Laurent, una carroza con forma de calabaza de Cenicienta, de Marc Bohan (de Christian Dior), y una caravana gitana guiada por un rinoceronte de Emanuel Ungaro. El equipo de EUA aportó el espectáculo, encabezado por Liza Minnelli, que recién había recibido un premio de la academia por Cabaret, cantando a toda voz las melodías de Broadway.
Los organizadores originales convirtieron la Semana de la Moda de París en un espectáculo imperdible para todos los que desean destacar. El evento realizado dos veces al año atrae a 5.100 visitantes, 84% de ellos extranjeros, y recauda EUR 1.200 millones en beneficios económicos para París cada año. El evento también ha impulsado el crecimiento del actual sector mundial de la moda de USD 2,5 billones con la organización de eventos similares. Junto con las cuatro ubicaciones principales (París, Francia; Milán, Italia; Londres, Inglaterra; y Nueva York, Estado de Nueva York, EUA), actualmente existen semanas de la moda en todas partes, desde Australia hasta Nigeria. Los eventos también han sido eficaces para mercados emergentes como México, Polonia, Brasil y China, que buscan borrar su fama de “moda desechable” y atraer nuevas inversiones y clientes.
Este es un proyecto que claramente nunca ha pasado de moda.
Números en la pasarela
USD 2,5 billones
Valor del mercado mundial de la moda en 2017
2019
El año en que se espera que China supere a Estados Unidos como el mercado de la moda más importante del mundo
97,1 millones
Número de interacciones en redes sociales en septiembre de 2018 durante las cuatro semanas de la moda en París, Francia; Milán, Italia; Londres, Inglaterra; y Nueva York, Estado de Nueva York, EUA
Fuentes: The State of Fashion 2019, McKinsey y The Business of Fashion, 2019; Women’s Wear Daily, 2018
FOTOGRAFÍAS DE FAIRCHILD ARCHIVE/PENSKE MEDIA/SHUTTERSTOCK
Modelos en el escenario durante el desfile de moda la Batalla de Versalles. Abajo, las celebridades invitadas que incluyeron, desde la izquierda, a Marie-Héléne de Rothschild y la princesa Grace de Mónaco, Liza Minnelli y Andy Warhol.