Con cada vez más exploración espacial en carpeta, China prepara una nueva base para astronautas. La estación Tiangong de 60 toneladas métricas debería estar terminada a fines de 2022 y será la única estación orbital tripulada aparte de la Estación Espacial Internacional (ISS), que podría retirarse en la próxima década.
Aunque tiene solo una quinta parte de la masa de la ISS, Tiangong aún es muy grande para ponerla en órbita de una sola vez. Por eso, la Administración Espacial Nacional de China (CNSA) lanzó el primer módulo central de la estación en abril de 2021 y envió astronautas para una visita dos meses después. Para terminar el proyecto, la CNSA planea 11 lanzamientos que incluirán misiones tripuladas y la entrega de dos módulos más a la estación en la órbita terrestre baja.
Una vez finalizada, Tiangong podrá dar estadía prolongada a tres astronautas e incluirá un laboratorio con 14 puestos para experimentos y 50 puertos externos para estudiar el entorno espacial. La CNSA afirma que se encargará de todo, desde desarrollar la tecnología de encuentro de naves espaciales hasta probar vehículos de transporte en órbita de nueva generación.
Si la construcción avanza según los planes, la CNSA podría duplicar el número de módulos a seis y agregar un potente telescopio a la estación en esta década.
La estación espacial también podría incitar una nueva era de colaboración mundial: Rusia ha expresado interés en enviar astronautas a Tiangong y en construir una base lunar con China.
Expansión de los límites exteriores
Tiangong es solo el proyecto emblemático más reciente del creciente programa espacial de China:
Tianwen-1
China concretó su primera misión a Marte en mayo de 2021, cuando la CNSA puso un rover en el planeta rojo.
Xuntian
La CNSA planea agregar un enorme telescopio a su estación espacial en 2024. Xuntian tendrá un campo de visión 300 veces mayor que el Hubble de la NASA, una vasta perspectiva para poder observar hasta el 40% del cielo durante 10 años.
Estación de energía solar
En junio de 2021, China reveló planes de poner en órbita una planta de energía solar en 2030 que usaría microondas y láseres para enviar energía a la Tierra hacia 2050.